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Seminario de Vida en la Misericordia con los hermanos de Rememi, que viven un proceso de desintoxicación en Panamá.

 Seminario de Vida en la Misericordia con los hermanos de Rememi, que viven un proceso de desintoxicación en Panamá.
Desde el pasado18, hasta el 23 de febrero se llevó a cabo en el Valle de Antón Panamá, el Seminario de Vida en la Misericordia, para 20 jóvenes que están viviendo un proceso de desintoxicación en Rememi, con la compañía de los servidores de la obra Ana Casas, Maritza Puente, Nancy, Andrés Rúa y nuestro fundador Juan Carlos Saucedo.
Durante seis días el grupo de apoyo de la obra, estuvo acompañando a estos hermanos, llevándoles el anuncio kerigmático del Amor de Dios, de Su perdón, y del Triunfo de la Misericordia, que libera, sana y transforma. Dejando en sus corazones, que sin Dios el hombre queda vacío y termina dependiendo de otras cosas. Sólo un retorno a Dios, puede verdaderamente liberarlo, porque aunque sea que el pecador entreabra un poco las puertas de su corazón. Dios empieza a actuar y hacer Su obra, le dijo Jesús a Santa Faustina.
El encuentro orante con la palabra, el rezo del santo rosario, los encuentros fraternos, la celebración de la santa eucaristía; así como los momentos de escucha. Acompañaron este seminario, que también contó con la presencia de Monseñor Edgardo Cedeño, Obispo de Coclé, quien junto a algunos sacerdotes acompañaron estos jóvenes con el sacramento de la reconciliación.
Durante su visita Monseñor Cedeño, dijo: “ Esta experiencia y trabajo que realiza la obra en Panamá con estos jóvenes, es la experiencia de misión, de estar siempre en salida. eso es lo bonito de nuestra Iglesia Católica, que es una Iglesia que siempre está en salida. No están ustedes solos, hay otra gente que esta haciendo camino. Que bueno esta experiencia con Dios....siempre estamos de salida. Salir de mi egoísmo, de mi rutina, de mis fustraciones. Por eso se dice, que la misión es siempre en salida”.
Bendecimos a Dios por este “Seminario de Vida en la Misericordia”, por la vida de estos jóvenes de Rememi, que están abriendo las puertas de su corazón a esta labor misionera que nuestra obra realiza. Por los servidores y misioneros que acompañan este proceso. Damos gracias al Señor porque esta experiencia misionera que fortalece la Casa de la Misericordia, de encuentro orante con la Palabra, a través de “Un Camino Diario de Oración Personal”, que es la fuente de la sanación y liberación para estos jóvenes en este proceso de liberación de las adicciones.

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